martes, 10 de mayo de 2011

2. LA TÍA MÁS JOVEN

La tía más joven de Ernesto se llama Jovita. Jovita tiene treinta y tres años y luce siempre cansada. Dice que al llegar a la edad del Señor uno siente que pronto va a ser crucificado. Y luego de decir esa frase que elaboró luego de varios días de arduo estudio bíblico, la tía Jovita abre los brazos y junta las piernas y pone cara de sedienta. Ernesto la mira admirado-asustado y reza por las noches para nunca llegar a esa edad.

La tía Jovita es la última de cinco hermanas. La mamá de Ernesto es la cuarta.

Jovita aspiró para su vida un tranquilo trabajo de oficina, un pequeño departamento en San Isidro y un esposo alto, blanco y servicial. No pudo conseguir ninguno de los tres. Ni el trabajo ni el departamento ni el esposo. En cambio, Jovita consiguió un trabajo de vendedora de cosméticos, una casa en Santiago de Surco que comparte con sus cuatro hermanas, con su madre, con sus tres sobrinas y con Ernestito, el único hombre en su vida.

La tía más joven de Ernesto, luego de enfundar su instrumento, practica el ritual de las tías más jóvenes. Se acerca a Ernestito, se pone a la misma altura que él, para eso flexiona sus piernas, se convierte en una cigüeña en reposo, lo mira con cara de propina, estira las manos hasta el rostro de su sobrino y estira sus cachetes, los alarga como chicle y los vuelve a poner en su lugar. Ernesto tiene que sonreír porque mamá lo está mirando y sabe que tiene que dar su apoyo a su tía más joven que se quedó sin marido.

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